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Mensaje del Párroco - 11 de enero de 2026



Estimados feligreses de San Martín:


¡Feliz Fiesta del Bautismo del Señor! Un par de meses después de mi ordenación sacerdotal, mi madre me llamó y, con emoción en la voz, me preguntó: "¿Dave, recuerdas el día de tu bautismo?". "Claro que no", respondí. "¡Yo era un bebé!". "Bueno", dijo mi madre, "¡fuiste bautizado el 19 de junio de 1983!". Mis padres guardaban una Biblia que tenía una sección donde se podían registrar los sacramentos de los hijos. Mientras anotaba la fecha de mi ordenación sacerdotal —19 de junio de 2010—, se dio cuenta de que era la misma fecha que la de mi bautismo. Me quedé asombrado por la coincidencia de las dos fechas y lleno de gratitud a Dios por esa señal. Lo primero que pensé fue que todo era obra de María. Ella me había acompañado como una madre perfecta a lo largo del sinuoso camino de mi vida hasta ese momento, corrigiendo siempre mi rumbo y guiándome para que dijera sí al Señor. Ahora, cada 19 de junio, celebro los dos grandes dones de mi bautismo y mi ordenación sacerdotal.

Los animo, como familias, a celebrar los aniversarios del bautismo de sus hijos (¡y el suyo propio!) de la misma manera que celebran sus cumpleaños. Saquen la vela bautismal, enciéndanla de nuevo y celebren con un pastel y regalos. El bautismo es un renacimiento que incluso supera en importancia el día de nuestro nacimiento. Tómense también un tiempo para agradecer a nuestra Santísima Madre. Ustedes saben los dolores que sufren las madres al dar a luz a sus hijos. ¡Cuánto más se esfuerza nuestra Santísima Madre para que renazcamos en Cristo!


En Cristo,

Padre David














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