Mensaje del Párroco - 11 de octubre de 2026

Estimados feligreses de la parroquia de San Martín,
San Pablo escribe en la segunda lectura de este domingo: “Yo sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez.” Esto me recuerda el “Principio y Fundamento” de los jesuitas, formulado por el gran San Ignacio de Loyola: “No debemos desear más la salud que la enfermedad, ni la riqueza más que la pobreza, ni la fama más que la deshonra, ni una vida larga más que una corta —y así con todo lo demás—; deseando y eligiendo solo aquello que más nos conduzca al fin para el que fuimos creados”.
El “secreto” que descubrieron San Pablo y San Ignacio fue el desapego. Tendemos a apegarnos al placer, al honor, a las riquezas y al poder, de una manera que nos separa de nuestra meta última: la salvación. Ambos grandes santos sabían que no debemos elegir ningún bien de esta vida por sí mismo, sino solo en la medida en que nos conduzca a Dios. En ciertas circunstancias, la enfermedad puede llevarnos a la salvación más que la buena salud, o viceversa. Por tanto, no debemos elegir una sobre la otra, sino que, sea cual sea la situación que nos toque vivir, debemos aprovecharla para profundizar nuestra vida en Cristo. Nuestro crecimiento espiritual depende en gran medida de nuestro desapego de los bienes mundanos. Al final, lo único a lo que debemos estar plenamente apegados es a Dios; cualquier cosa que debilite ese apego —incluso los mayores bienes que podamos imaginar— debe rechazarse como una tentación al pecado. Este es el camino hacia la verdadera libertad.
Los invito a nuestro primero de tres Encuentros Marianos en este mes del Rosario, el lunes 12 de octubre a las 6:30 p. m. en la Iglesia. Vengan a profundizar su relación con nuestra Santísima Madre y a aprender la ciencia de la santidad que ella vivió como nadie más.
En Cristo,
Padre David




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