Mensaje del Párroco - 4 de octubre de 2026

Estimados feligreses de la parroquia de San Martín,
San Pablo nos ofrece un sabio consejo en la segunda lectura de este domingo: “No se inquieten por nada; más bien, presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica llenos de gratitude. Nuestra mente y nuestro corazón inquietos tienden a darle vueltas a las cosas y a albergar resentimiento. En esencia, San Pablo nos dice que confiemos al Señor aquello que nos agobia. El acto de confiar es fundamental. Esto significa entregarle al Señor esas preocupaciones con la plena confianza de que Él puede resolverlas mucho mejor que nosotros. Nuestro Padre amoroso nos invita a compartir con Él cualquier cosa que nos preocupe o nos cause ansiedad. Por eso, grandes santos como Santa Teresa de Ávila decían: “Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda”. San Padre Pío decía: “Ora, espera y no te preocupes”. Con un toque de humor, pero con la misma confianza, el Papa San Juan XXIII rezaba al final de una larga jornada: “Señor, es tu Iglesia; yo me voy a dormir”.
San Pablo continúa diciendo: “Todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca elogio”. Tendemos a centrarnos en lo negativo; si en un día suceden diez cosas buenas y una mala, nos obsesionamos con la mala. San Pablo nos instruye a hacer justo lo contrario. Cuanto más espacio damos en nuestros pensamientos a lo bueno, lo verdadero y lo bello, más se llenan nuestras almas de paz y luz. En otro pasaje, San Pablo escribe: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente”. A esto es precisamente a lo que estamos llamados: a transformar nuestras almas cambiando el enfoque de nuestros pensamientos, pasando de las cosas mundanas a las cosas de Dios.
En Cristo,
Padre David





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